domingo, 22 de febrero de 2009

Regreso.

Caminando de regreso a casa, después de un agotador día de trabajo, decidí darme unos minutos para admirar el arreglo navideño que le habían hecho a la plaza principal; pude observar miles de foquillos de colores rojos y amarillos brindarle a varias parejas un ambiente romántico, aunque un poco tétrico para mi gusto. Continué mi recorrido hasta llegar a la fuente céntrica, quité el guante de mi mano derecha y toqué el agua helada.

-Puede darte un resfriado- me dijo una voz que me resultaba familiar. Me estremecí de repente y totalmente paralizado por la emoción de esa voz volteé.

-¿T-tú?- dije mientras, cautivado, miraba fijamente sus ojos grandes y luminosos. La esperanza que me dio esa voz desapareció cuanto la miré por un tiempo- disculpe, me confundí.

-No se preocupe- respondió. El parecido que existía me hipnotizó y me hizo temblar- ¿no tiene frío, no desea un café? A mi me apetece bastante.

-No, no puedo, tengo que irme- tomé mi guante y lo coloqué en mi mano de manera inmediata. Me fui del lugar con la misma rapidez.

Nunca había pensado en tener una “cita”. Jamás. Pero esa noche sucedió de manera larga y no me dejó dormir la maldita incertidumbre.

 

Te amo aunque solo existas en mis sueños.

martes, 11 de noviembre de 2008

Calle Perales.

Ya hace mucho tiempo que no veo ni platico con María, y a pesar de lo que sucedió, ella es mí única amiga (Raúl prefiere no salir conmigo, dice que me pongo muy “sentimental”…idiota). Hoy decidí ir a su casa, regalarle unas flores e invitarle un café, la cura de todo problema.
Al llegar a su casa me doy cuenta de qué no ha cambiado mucho, supongo que la distancia que nos dimos (o más bien que se dio) fue para que se enfriara la situación.

-Hey, María, soy yo, Fermín- grité después de hacer sonar el timbre. Oí unos pasos y mis latidos aumentaron, ¿estaba nervioso? Supongo que se debe al largo tiempo que estuvimos alejados. Nada más.
-Fermín, ¡hola! Vale, mucho tiempo sin saber de ti, ¿cómo estás?- pude notar el entusiasmo de verme, ella me extrañaba seguramente, y (debo admitirlo) yo a ella también.
-Mujer, te he extrañado bastante, nada ha sido lo mismo, ¿sabes? Raúl puede llegar a ser tan femenino como tú, pero eso no me reconforta, me asusta- bromeé con ella, después de todo, no puedo estar triste para siempre.
-Pasa, Fer, ¿quieres un poco de café? ¡Ah, que tonta! La respuesta es muy obvia- me dijo María. En este momento ella es la segunda persona que más me conoce- te veo mejor, ¿acaso tengo razón?
-No tengo ni una enfermedad, pero ella sigue viviendo en mí María, y ahí la quiero, prefiero estar triste hasta después de la muerte a olvidarla unos segundos- el café que prepara María, es quizá, el mejor del mundo. Doy tres sorbos desesperadamente y meto mi mano al bolsillo para coger un cigarrillo. Lo coloco entre mis labios y lo prendo- hace ya mucho tiempo no he fumado, la última vez lo hice con ella.
-Fer…no quiero comenzar con esto de nuevo, pero ya sabes mi opinión- me dijo María con una mueca que no pude definir si era de compasión o de lástima.
-María, hoy seamos amigos, nuevos amigos, no hablemos de nada pero digámonos todo, hace mucho no sabemos el uno del otro…no te he dicho, pero quiero comprar un conejo blanco…-ambos reímos y seguimos bebiendo nuestro café como dos viejos amigos que se reúnen después de un tiempo para hablar de cotidianidades, que para nosotros dos, es el tema de conversación más importante.

Y así cayó la negra noche, pensando en nombres de personajes importantes, de caricaturas y deportistas para ponerle a mi conejo blanco.

Tú eres la única persona que me conoce totalmente.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Es solo cuestión de vida.

Hoy ha sido uno de los peores días de mi vida desde que no estas conmigo, sentí el deseo de hacer lo que fuera para estar contigo, pero no, sería muy cobarde.

-¿Me podría dar un café, por favor?- le dije a la señorita que atiende en el café que se encuentra cerca de mi trabajo.
-Permítame un momento señor, estamos arreglando la cafetera, no amaneció con ganas de ofrecer café a nadie- me dijo la señorita con una sonrisa en el rostro, no sé si por amabilidad o por obligación.
-Claro…espero que no esté mucho tiempo de caprichosa- traté de contestar el chiste que ella había comenzado y le causo algo de gracia.
Por lo general no espero un café, pero el ambiente de ese lugar siempre me ha gustado, la música era muy agradable y no había mucha gente. Habían pasado ya 15 minutos y la bendita máquina seguía inservible, mi paciencia comenzaba a agotarse y el lugar a llenarse; entre esa ola de personas llegó una pareja muy particular, y no por lo hermosa que se veía si no porque comenzaron a gritarse y a reclamarse cosas tan serias como estúpidas.

-¿Qué hacías viéndola a ella? ¿Por qué siempre tienes que actuar así?- le dijo la mujer al hombre.
-Pues que tiene de malo, mujer. Soy hombre, cualquiera que ve una mujer bella voltea a admirarla, solo fue eso- le respondió con un tono arrogante e incluso irritante.
-¡Pues corre a invitarle un café!- le gritó la mujer al mismo tiempo que salía del lugar con una evidente molestia.
Después de la ruidosa conversación, el hombre se acerca a mi mesa.
-Ay estas mujeres, amigo. Creen que uno solo será para ellas pero eso ya no existe. Mi mujer debería ser más abierta y dejarme juguetear un poco, ¿o tu que piensas?- el tono de voz seguía siendo arrogante y bastante desesperante, esa era la peor forma de comenzar una conversación conmigo, pero no tenía ánimos de parecer grosero y respondí.
-Pues quizá ella tiene razón, si la amas es solo a ella, si quieres varias y ella no lo acepta, déjala, talvez no eran el uno para el otro.
-¿Eres…eres derecho amigo? Sabes de qué hablo, ¿no?- me dijo.
-Mira, “amigo”, el hecho de que yo sea una persona culta no quiere decir que sea marica. En ese caso el único marica eres tú, por no ser capaz de mantener una relación con una sola persona.
-Seguramente tu vieja te dejo y por eso estás solo, ¿ha? Mejor me voy de aquí- terminando la oración, y siguiendo el ejemplo de la mujer, salió del establecimiento haciendo espacio entre la gran cantidad de gente que se había acumulado.

Me acerqué al mostrador después de haber esperado 32 minutos y con la paciencia agotada.

-Señorita, ¿Qué ha pasado?- le dije un poco molesto.
-Me disculpará señor, pero en este momento solo podemos ofrecerle una bebida fría- me contestó la misma señorita de hacía un momento y con la misma sonrisa.
-Muchas gracias- le dije mientras me daba la vuelta para regresar a mi trabajo.

Gasté 32 minutos de mis 60 permitidos para realizar una comida, no pude beber mi café favorito y tuve que soportar a un idiota. Ahora solo falta que me moje un auto o que me orine un perro.

Y después de caminar hacia mi trabajo, me dí cuenta, otra vez, de que al volver a casa no estarías tú esperándome con la sonrisa más hermosa del mundo.

Te extraño cada segundo de mi vulnerable existencia.

viernes, 31 de octubre de 2008

Dos H Dos O

-Soy tuya Fermín, y tú eres de mí- me dijiste mientras tomabas mi mano fuertemente.
-Soy más que tuyo, amor.
Aún conservo el sabor de la lágrima que derramaste.
Y sintiendo un calor amargo, decidí arrancarme la ropa de tajo.
Una lágrima tuya es todo el amor del mundo hecho agua.

viernes, 24 de octubre de 2008

Negativo.

María ha llenado mi buzón de voz, cada cinco minutos suena mi teléfono y se oye mi voz ronca, áspera y cansada diciendo “no estoy deja tu mensaje”, seguido de este escucho la voz de María. Pero hoy fue diferente, no me ha marcado y son las 10:15 am.
-¿Qué habrá pasado con esta mujer?- me digo cogiendo el teléfono y pensando, por unos segundos, en llamarle- no, ¿para qué? Primero todo sería muy agradable, como al principio, después todo se jodería como al final, solo el ser humano comete el mismo error dos veces, y yo siempre he dudado de mi humanidad…
Quise descifrar lo que pasaba con María, pero decidí quedarme en mi casa, dentro de mi ocio comencé a admirar una fotografía nuestra tomada en Italia.

-Ven, vamos, no tenemos ninguna fotografía decente- me dijiste con una gran sonrisa, estabas tan entusiasmada.
-No, ¿para qué?, no quiero una foto, te quiero a ti…no, no te quiero…te amo-mi cara reflejaba una incomodidad por ser fotografiado, sin embargo tu insistencia logró hacerme cambiar de opinión.
-Acérquense un poco más, enamorados, la pareja más linda del día de hoy, definitivo- nos dijo el fotógrafo con un acento bastante gracioso. “si es italiano debería hablar italiano, ¿acaso cree que no lo entendemos?” balbuceé y provoque en ti una carcajada. Así lo muestra mi foto, mi cara con un gesto de incomodidad y una gran carcajada tuya.
-Es la mejor foto del mundo- me dijiste mientras me besabas.

Y el ruido de un pájaro provocó mi desconcentro. Extraño tanto aquellos tiempos.

De verdad es la mejor fotografía del mundo.

lunes, 13 de octubre de 2008

Cambio

Siempre me dió miedo revisar los cajones de tu ropa. Quizá dejaste algo que me pudiera ayudar a calmar mi dolor, mi angustia y mi soledad pero no lo he buscado. Hoy he decidido vencer mi miedo.

-Anda, ábrelo- me dijo mi amigo Raúl. Él se ha vuelto mi única compañía desde el conflicto con María.
-¡Joder! Espera un poco, pues, no es tan fácil como parece.
-¿Qué si no es fácil? Mírame, coño- me respondió en tono burlón mientras se acercaba a tu cajón para abrirlo- ¡Qué fácil, marica!.
El cajón donde guardabas tus cosas personales estaba vacío, lleno de polvo y telarañas.
-¿Qué buscabas aquí?- me dijo Raúl con enfado- deberíamos estar bebiendo un poco de ron y provocando unas muñecas, ya deberías haber superado esto.
-Lárgate- le dije.
-Cálmate, no es para tanto, vamos- dijo Raúl tratando de relajarme, pero no lo logró.
-Que te larges, cabrón, ¿no entiendes?- le grité.

Raúl entendió mi molestia, o por lo menos espero que se haya marchado por entenderme y no por un enojo. La desesperación me invadía, yo quería que ese cajón estuviera lleno de cartas, fotos o cualquier cosa que me trajera un recuerdo concreto de tí, que me despertara de la pesadilla y me invitara a soñar contigo. Pero yo sabía que no iba a encontrar nada más que polvo y pelusa. Y solo sollozando sobrellevé la noche...y así durmiendo soñé contigo.

Estás clavada en mi mente, corazón y alma.

sábado, 11 de octubre de 2008

Coqueto

Día a día convivo con tu recuerdo; todas y cada una de las memorias que en mi dejaste salen a flote después de mirar nuestras fotos, nuestras cosas y mi habitación. Aquel olor tan peculiar quedó impregnado en mi cama, ese olor a niña típicamente tuyo, amor.

-Yo siempre quise verla feliz- le dije a María en alguna otra sesión- su sonrisa me daba todo lo que pude haber necesitado, su presencia calmaba mi alma.
-¿Alguna vez le preguntaste si lo era?- me contestó ella en un tono de reproche que me incomodó.
-No, no lo pensé necesario, ella pudo haberlo dicho, nunca me mintío y de eso estoy seguro. Aprendí a leer sus ojos y comprobé que su pureza era más grande que la de cualquiera.
-No estás seguro, ¿verdad? Ella nunca te contó toda la verdad...
-No fue su culpa, aveces los accidentes pasan- le grité. Sus comentarios me exhaltaban cada vez más. No iba a permitir que insultaran a la mujer de mi vida.
-No digo que fuera su culpa, solo digo que ya no quería esperar...

Salí del lugar furioso. ¡Quién se cree María! Ella no la conocío, no sabe sus razones. Y pasados los minutos me fuí calmando, me tiré en el suelo y comenzé a llorar, ¿y si María tiene razón?. No, no creeré en ella. Limpié mis mejillas y caminé a mi casa bajo una intensa lluvia.

Yo confío en tí.

jueves, 9 de octubre de 2008

Nube

Recuerdo de una manera especial aquellas tardes en nuestro viaje a Madrid. Debajo de un árbol, en el parque del centro.


-¿Alguna vez te has preguntado porque el cielo forma figuras con las nubes?- me dijo ella mientras acariciaba mi cabello.
-No, ¿y tú?.
-Todo el tiempo- sus ojos se cristalizaron, quizás por que mirar las figuras en el cielo le provocaba una gran emoción o talvez por algún suceso que haya regresado a su memoria. Nunca la conocí del todo, ella era muy misteriosa.
-¿Sabes por qué?- le pregunté tratando de erradicar una por una las dudas que su sola presencia me provocaba.
-Porque el cielo siente nuestras emociones, tu ves lo que quieres ver. Yo puedo ver una cosa preciosa, en donde otra persona vea una figura amorfa, abstracta. Quisiera poder vivir en el cielo- me contestó.
-Te amo- susurré a su oído provocando que su cuerpo se estremeciera.
-¿Ves?...Podemos ver un corazón.

Las nubes siguen siendo corazones.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Después de contemplar las noches desde un ventanal vacio, roto, vano, opaco y triste, llego a la conclusión de que necesito un cambio. Por ese decidí comenzar a mirar la noche desde mi azotea.


-¿Te has sentido solo?- me dijo María.
-Cada día y cada noche, cada hora y cada segundo, cada suspiro y cada palabra desde que ella me dejó- contesté como queriendome acabar las estrellas de un suspiro.
-Ella se ha ido en su cuerpo, pero tu la mantienes en alma ¿por qué no la dejas ir?-las palabras entrelazadas y sin sentido sonaban tan cuerdas en ese momento y me hicieron un vacio en el alma.
-Porque no quiero.

Y gracias a mi terquedad, se terminó la plática y no hubo más motivo que ver el amanecer en silencio...sin ti.

No quiero dejarte ir.

martes, 7 de octubre de 2008

Fermín

La vida puede ser realmente una puta si se dispone a serlo. Solo coqueteamos unos minutos y caí por completo en su trampa, la desgraciada me quitó todo lo que tenía y vaya que tenía mucho. No lloré porque no valía la pena, simplemente quemé mi casa, quemé mi auto y quemé mi ropa.

-¿A qué le temes?- me dijo María mientras preparaba el café para la sesión- ¿gustas?.
-A la soledad pero también a la gente- le contesté abriendo por completo una parte de mi que nadie conocía- sí, por favor, con dos de azúcar y un poco de leche.
-A ella, ¿le tienes miedo?- me dijo deslizando sus manos para coger la taza y llevarla a mi lugar.
-Sí, tengo miedo a olvidarla pero también a seguirla amando- mi mente no pensaba lo que le decía, simplemente vomitaba las palabras.
-Todos tenemos miedo, Fermín, es algo totalmente normal- y la sesión se alargo por el silencio de la noche y por la escasés de mi café.

Te sigo amando como la primera vez.